Año: 2012
Ubicación: Miraflores, Lima
Fotografía: Renzo Rebagliati
La presencia de un ficus australiano existente fue la base directriz para el planteamiento de la nueva cocina. Se optó por diseñar un espacio de cocina en donde la diferencia entre adentro y afuera sea muy clara. Esta separación de atmósferas refuerza la experiencia del espacio interior, y así se tiene otra forma de relación interior/exterior dentro del terreno.
Se creó un espacio autónomo dentro del terreno, con su propia lógica y atmósfera. De este modo, la necesidad de un techo significó la oportunidad de darle al ambiente de cocina luz cenital uniforme y procesada a través de un techo de vigas de madera.
El árbol sirvió como articulador del espacio interior, alrededor del cual se organiza la zona de cocina, el comedor de diario y la despensa. Además, su presencia significó un gran aporte a las cualidades espaciales de la cocina.
La relación entre el interior y el exterior se da mediante la apertura de dos vanos en los muros: uno para la zona de cocina y otro, a nivel de una persona sentada, para la zona del comedor de diario. Estos vanos se diseñaron como dos muebles-ventana cuyo espesor se utiliza como repisas y lugares de almacenamiento. Estos muebles-ventana sirven como sistemas que, al regular la apertura de los paneles de madera, se controla la luz, la ventilación y la vista al exterior.
Finalmente, se exploró el uso de los materiales en su estado más esencial y primario: el concreto, el ladrillo, la madera y el acero. Asimismo se procuró repensar y diseñar a detalle todos los componentes arquitectónicos que conforman una cocina.